En resumen: Hablar con sus hijos sobre sus deseos finales es uno de los regalos más bonitos que les puede dejar. Busque un momento tranquilo, empiece por lo que a usted le importa y luego toque la parte práctica: qué quiere, cuánto puede costar, cómo se va a pagar y dónde están los papeles. No hace falta resolverlo todo en una sola conversación.
En nuestras familias se habla de todo: de la comida, del trabajo, de los nietos, de la novela. Pero de la muerte casi no. Da cosa. Y así pasan los años.
Hasta que un día los hijos están sentados en una funeraria, adivinando. ¿Mi mamá quería que la enterraran o que la cremaran? ¿En qué iglesia? ¿Quería que la lleváramos a Colombia? ¿Quién paga? ¿Había alguna póliza?
Usted le puede ahorrar a su familia esa semana de dudas. Aquí le damos ideas sencillas y cariñosas para empezar la conversación, ya sea usted el papá o la mamá, o el hijo o la hija.
Un regalo, no una carga
Cuando la familia no habla, las decisiones más duras les caen a los que más están sufriendo. Tienen que decidir rápido, a veces en uno o dos días, y muchas veces preocupados por la plata.
Cuando usted deja claros sus deseos, les da a sus hijos:
- Respuestas claras, para que no tengan que discutir ni adivinar.
- Tranquilidad, porque saben que están haciendo lo que usted quería.
- Tiempo para despedirse, en vez de correr a conseguir el dinero.
El mismo Jesús, ya en la cruz, se preocupó por su mamá. Le pidió a su amigo Juan que la recibiera en su casa (Juan 19:26-27). Cuidar a los nuestros también es pensar en los días que vienen después de que nos vayamos.
Cuándo y dónde hablarlo
No hay un momento perfecto, pero hay momentos más fáciles:
- Después del almuerzo del domingo, cuando todos están relajados.
- En una visita de fin de año, en un cuarto aparte, lejos del ruido de los nietos.
- Después del entierro de un familiar o un amigo, cuando el tema ya está en el corazón de todos.
- Caminando o manejando, uno al lado del otro, que se siente menos pesado que frente a frente.
Mejor no sacar el tema en medio de un día de afanes, en una pelea o por un mensaje de texto. Si sus hijos viven lejos, una videollamada funciona muy bien.
La conversación se puede dar en cualquier parte, hasta caminando juntos.
Cómo empezar (frases que puede usar)
La primera frase es la más difícil. Estas funcionan:
Si usted es el papá o la mamá:
- "Quiero hablar de algo para que nunca les toque adivinar qué era lo que yo quería."
- "He estado pensando en el futuro. ¿Nos sentamos un ratico este fin de semana?"
- "Cuando murió mi compadre, vi lo duro que fue para su familia. No quiero eso para ustedes."
Si usted es el hijo o la hija:
- "Mamá, quiero hacer las cosas como a usted le gustaría. ¿Me cuenta qué es lo que más le importa?"
- "Papá, ¿usted ha dejado escrito lo que quiere? Me quedaría más tranquilo sabiéndolo."
- "No es por ser pesimista. Es que la quiero mucho y quiero estar preparada."
Sea breve. Después, escuche. No hay que dejar todo listo en una sola sentada.
Qué temas tocar
Piénselo en cuatro partes. Se pueden hablar una a la vez.
1. Sus deseos
- ¿Entierro o cremación?
- ¿Misa, culto en la iglesia o una reunión sencilla?
- ¿Alguna canción, alguna lectura, algún sacerdote o pastor que usted quiera?
- ¿Quiere que le hagan la novena?
- ¿Dónde quiere descansar? ¿Aquí, o en su tierra?
2. Lo que cuesta
Muchas familias nunca han averiguado cuánto vale un funeral, y casi siempre es más de lo que uno cree. En nuestra guía Lo que cuesta un funeral hoy en New Jersey y Georgia encuentra cifras reales de estudios publicados, para que hablen de un número de verdad y no de un cálculo al ojo.
3. Cómo se va a pagar
¿Con ahorros, con un seguro de vida, con un plan prepagado de la funeraria o con una mezcla? Si hay una póliza, ¿quién es la persona que recibe el dinero? ¿Esa persona ya lo sabe?
Si no tiene claro cómo funciona una póliza de gastos finales, lea Seguro de gastos finales: lo que cubre y lo que no cubre.
4. Dónde están los papeles
Haga una sola lista que su familia pueda encontrar. Incluya:
- Las pólizas de seguro de vida y el teléfono de cada compañía.
- Cualquier contrato prepagado con una funeraria.
- Su testamento, si lo tiene, y quién le ayudó a hacerlo.
- Las cuentas del banco y a quién llamar.
- Su iglesia y el nombre de su sacerdote o pastor.
Guarde la lista en una carpeta en la casa y dígale por lo menos a uno de sus hijos dónde está.
Don Hernando y doña Luz tienen más de 70 años y viven cerca de Atlanta. Después de una homilía sobre ser buenos administradores de lo que Dios nos da, invitaron a sus dos hijas a almorzar. Don Hernando llevó una sola hoja: sus deseos, su parroquia, el nombre de la póliza y dónde está la carpeta. La conversación duró menos de una hora. Su hija menor dijo después que fue lo más amoroso que sus papás pudieron planear. (Es un ejemplo para explicar, no una familia real.)
Si la conversación se pone sentimental
Puede pasar, y está bien. Las lágrimas muchas veces son señal de cariño.
- Si necesitan una pausa, tómenla. Retomen otro día.
- No obligue a nadie a estar de acuerdo en el momento.
- Si los hermanos no se ponen de acuerdo, vuelvan a lo que quiere el papá o la mamá. La decisión es de ellos.
- Si la salud es parte de la preocupación, ayuda conocer las opciones. Lea ¿Puedo sacar un seguro de gastos finales si tengo problemas de salud?
Cuando ayuda una voz de afuera
Algunas familias prefieren que alguien de afuera les explique la parte del dinero. Kevin con mucho gusto se conecta a una llamada con usted y sus hijos, les explica las opciones con palabras sencillas y les responde las preguntas. Sin presión y sin afán.
Kevin puede revisar sus opciones en una llamada corta. Escoja aquí la hora que mejor le quede a su familia, o llame a la oficina al (848) 212-8787. La llamada puede ser en español.
Para saber más, visite nuestra página de seguro de gastos finales.
Kevin Gaviria es agente de seguros de vida con licencia en New Jersey y Georgia. Este artículo es educativo y no es asesoría legal, tributaria ni médica.
Preguntas frecuentes sobre hablar de los deseos finales
No hay una edad fija. Muchas personas empiezan después de los 60, al jubilarse o después del funeral de un ser querido. Cualquier momento tranquilo, mientras usted está bien de salud, es un buen momento.
Sea breve y cariñoso. Dígales que lo hace para facilitarles las cosas. También puede dejar sus deseos por escrito y decirles dónde está el papel.
Ayuda que por lo menos la persona que va a recibir el dinero sepa que existe una póliza o unos ahorros, y dónde están los papeles. Cuánto detalle compartir es decisión suya.
Para la conversación, no. Si quiere hacer un testamento o tiene preguntas sobre sus bienes, un abogado le puede ayudar con esa parte.
Sí. Muchas familias prefieren una llamada juntos para que todos escuchen lo mismo. Kevin les explica las opciones con palabras sencillas y sin presión.